El piano del bosque

piano
¡Hola de nuevo! En esta ocasión les hablaré  de una película que me encantó, no sólo por su singular animación sino por su fresca historia la cual no por centrarse en niños deja de ser realista. Me estoy refiriendo a Piano no mori (El piano del bosque), estrenada en 2007 por los estudios MADHOUSE y dirigida por Masayumi Koijima (así es, el mismo director de Monster), está basada en el manga homónimo publicado por la revista Kodansha del autor Makoto Isshiki. Esta obra ganó el premio a Mejor Manga en el 12° Festival de las Artes de Japón en 2008; al día de hoy acumula 15 tomos pues ha tenido algunos percances en su publicación, pero dejaré de hablar tanto de él y me enfocaré en su versión animada.

¡Arriba el telón!

Shuei es un chico de 5° año de primaria, quien se ha mudado junto con su madre a casa de la abuela por un tiempo, pues la anciana no se ha sentido muypiano bien. Él, como buen chico, no pone objeciones y cuando se entera que habrá un piano en la nueva casa deja de preocuparse por lo demás. Al ser el hijo de un pianista reconocido es natural su gusto por la música y sus intenciones de ser tan bueno como lo es su padre y para ello ha tomado lecciones desde niño, esto le ha forjado un carácter más serio y responsable que el de la mayoría de los muchachos de su edad por lo cual apenas presentarse en la escuela se aísla.

Al ser tan serio da pie a sus compañeros para molestarlo y éste es el caso de Kinpira, el típico chico más grande que los demás y por lo tanto el líder. Éste le relata la historia del “piano del bosque”, y lo reta a ir y tocar una de sus teclas pues,  a pesar de estar roto, mucha gente ha sido capaz de escucharlo sin que se conozca el motivo. Sin embargo Kai, otro de sus compañeros, le revela la mentira: ese piano no está roto pues él mismo ha tocado en él, sólo que todos quienes lo han intentado están tan asustados de los supuestos fantasmas y la maldición  del instrumento que no lo tocan como es debido. Después de una breve plática donde el pelirrojo (Kai) le confiesa él también toca el piano, ambos deciden ir al bosque para comprobar la leyenda.

Cuando llegan al bosque y encuentran el piano, Shuei se maravilla, pues es grandioso. Sin embargo al tratar no logra hacerlo sonar excusándose en que está roto provocando la furia de Kai, quien le demuestra no sólo suena sino que él es un gran pianista, pues toca de una manera “brutal”, sorprendiendo incluso al protagonista pues su melodía está cargada de sentimientos al grado de lograr emocionarlo; así es como nace una amistad/ rivalidad que será uno de los ejes de la trama.

Kai vive en una situación de pobreza y violencia, pues su madre y él trabajan en un restaurante siendo ella una “acompañante”, razón de que casi nunca está presente. Lo único capaz de alejarlo de su dura realidad es el piano, pues en éste puede ser él mismo; aprendió a tocar de forma autodidacta cuando tenía unos tres años y a pesar de no saber leer las notas musicales es capaz de memorizar una canción para después interpretarla con total fidelidad; sin embargo, su problema empezará cuando conoce la música de Chopin.

piano 24El nudo de la historia se da cuando Shuei quiere ser el alumno de  un pianista retirado -que por razones personales termina dando clases de música en su escuela- pero éste lo rechaza pues no desea tener alumnos aunque su pensamiento cambia el escuchar sin querer a Kai tocando el piano del bosque; sin embargo el chico lo rechaza pues sólo toca por diversión. Con el tiempo cambiará de opinión pese a que eso signifique volverse rival de su mejor amigo en el concurso más importante para niños pianistas.

Es una película extraordinaria, llena de música clásica pero dándole un estilo diferente dependiendo quien sea el que la interprete, logrando incluso oídos inexpertos (como los míos) encuentren la diferencia entre las múltiples versiones. Tiene momentos divertidísimos como cuando Kai es perseguido por los fantasmas de Mozart, el cual lo amenaza con quitarle las partituras si no encuentra su propio “yo” al tocar, o para calmar los nervios de una niña en el concurso finge ser su perro. Otras escenas te hacen reflexionar, sobre todo cuando Shuei se desvive ensayando creyendo que jamás tendrá el talento de Kai, y persiste hasta que la pieza le sale perfecto pues aunque practicar es aburrido y doloroso lo ve como un precio a pagar para lograr su sueño.

¡Hasta la próxima!

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